Francisco García Sierra.

Esto escribió sobre mí las2conB y hasta que decida posar la cámara y coger el teclado, así se va a quedar:

Francisco García Sierra podría ser uno de esos falsos tímidos que se esconden detrás del objetivo de una cámara por una razón que solo ellos conocen. Ahora que ya es padre y no necesita ocultarse de (casi) nada, su talento y el mucho tiempo pasado con sus juguetes (Canon y Apple, of course) le han obligado a volver a una pasión que nunca abandonó del todo, ni cuando dio esquinazo a su exitoso fotoblog antes de que los selfies y los móviles arrasaran con (casi) todo.

Digo obligado porque a fgs le sigue, en ocasiones, maniatando aquel antiguo pudor, como si de una vieja deuda no saldada se tratara. Ahora los que le pedimos cuentas somos sus fans (followers, o como se diga) y amigos, ávidos unos, impacientes otros, por disfrutar de su sonrisa.

Se trata justamente de eso: Fran no (solo) captura momentos en forma de fotografías; Francisco dispara sonrisas. Sonrisas verdaderas.

Tal vez sea ese el secreto mejor guardado del bueno de Francisco, al que no conozco desde hace tanto tiempo como para afirmarlo sin la menor duda pero en quién sí reconozco el don, la frescura, el hermoso misterio de su arte para trascender y hablarnos de sentimientos (y verdades) universales. Si no me creen, admiren sus fotos. Y luego, si se atreven, me lo niegan.

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